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Entrevista a Carla Nyman: «Los incels son personajes que viven solamente en Internet»

por Nerisa González

Carla Nyman (Palma de Mallorca, 1996), se graduó en Filología Hispánica por la Universidad de Sevilla y actualmente trabaja como escritora y creadora escénica, aunque cuenta con experiencia como poeta, dramaturga y narradora, además de traductora, docente, guionista y actriz. Este pasado marzo de 2026 lanzó a la venta su nuevo libro «El Valle del Silicio«, una fábula inquietante y contemporánea sobre el capitalismo digital, la cultura incel, la mística de internet, la extinción, la inmortalidad y el amor en la era de los cuerpos sin órganos.

En esta entrevista hemos podido conocer más a fondo a la autora, que nos habla de sus pensamientos y objetivos a la hora de escribir su última obra.

Pregunta: ¿Podrías contarnos un poco sobre el libro?

Respuesta: Sí. La protagonista está siempre tan metida dentro de su cerebro. Hay más velocidad mental que velocidad en la acción, aunque en la tercera parte de la novela sí que se vuelve un poco más trepidante. Pero, claro, el hecho de que estemos todo el tiempo en su cabeza hace que podamos comprobar, ver y radiografiar los pensamientos más perversos y más malignos que podemos tener simultáneamente mientras, a lo mejor, estamos haciendo el bien.

Porque, claro, una cosa es cómo nos relacionamos públicamente con nuestra imagen social y otra cosa muy distinta es todos los procesos mentales que estamos teniendo a la vez, que pueden ser muy contradictorios, muy ambivalentes y muy terribles. Y eso está bien, está genial, no pasa nada. En eso consiste la regulación social, ¿no?

Pregunta: ¿Cómo surge tu relación con la escritura, cómo es que empezaste como escritora? 

Respuesta: Pues yo empecé, en realidad, hace muchos años sin saber que eso era escribir, o que era una profesión, o que era algo literario, artístico. Yo empecé muy pequeña, de hecho empecé, creo que en el ámbito del teatro y de las escénicas. Cuando era muy pequeña me gustaba desmontar el salón de mi abuela y entonces imitaban los anuncios de la televisión. Al final todo eso se empezó convirtiendo poco a poco en algo más recurrente, hasta que en el teatro universitario empecé a ejercer, a escribir obras de teatro un poquito más sólidas, menos breves.

Y ya contando con una compañía, con un equipo, hasta que me mudé a Madrid. Y en Madrid ya lo pudimos llevar a cabo con equipos y en el circuito profesional. A lo largo de todo ese proceso también lo combinaba con experiencias textuales, pero sin necesidad de llevarlo a la escena. Y yo creo que ahí es donde surge la parte más narrativa de esta institución.

Pregunta: ¿Qué temas sientes que atraviesan tus obras de forma más recurrente?

Respuesta:  Yo diría que el cuerpo. El cuerpo es lo que siempre aparece de alguna manera, ya sea transmigrando a Internet o adentrándose en el hígado y dentro del estómago. Pero sí, el estómago y todo lo que tiene que ver con la corporalidad, con la anatomía… es algo que siempre me ha fascinado profundamente. En cada texto o en cada propuesta artística, literaria o escénica va tomando rutas distintas, pero al final yo creo que es la misma obsesión que va engordando y se va afinando. 

Pregunta: En tus obras mezclas mucho la tecnología y los fluidos corporales, ¿Cómo ocurre esta relación?

Respuesta: Es verdad que vinculamos siempre lo digital con algo aséptico. Algo como que es espectral, algo que ocurre como espiritual, en un lugar, en otra escena, en otro mundo que no tiene cuerpo, no huele y no pesa y no suda. Sin embargo, esta es la gran reflexión que a mí me interesaba que apareciese en El Valle del Silicio: Que al final todo lo que ocurre en Internet no se queda en un polvo de nada, no se queda en un territorio de nadie, sino que eso tiene una afectación muy real y un peso real en el cuerpo del otro.

Ya no solo por la huella psíquica que pueda dejar una persona en otra, sino la huella medioambiental cuando está utilizando plataformas como son las inteligencias artificiales o cualquier otra tecnología que está explotando recursos de la corteza terrestre, etc. Todo tiene un impacto real, medioambiental, corporal, psíquico. Es algo que se puede tocar y que tiene sus consecuencias para el resto de la vida. Esa es la seriedad de Internet, que por muy abstracto que pueda resultar, el algoritmo tiene una consecuencia mineral también en el mundo.

Pregunta: ¿Cómo nace El Valle del Silicio?, ¿Qué querías transmitir en ese imaginario?

Respuesta: Pues yo diría que El Valle del Silicio nace justamente porque empiezo a sentir mucha inquietud por las relaciones especulativas o espectrales que se pueden generar en Internet. Ya me pasaba en Messenger. Yo recuerdo que era fascinante estar hablando con una persona que está al otro lado de una pantalla. No la ves, solamente notas esos mensajes que vibran en el ordenador y los emoticonos. Me resultaba tremendamente fantasmagórico y muy espectral. Entonces empecé a indagar sobre todo esto, en 2018 sobre todo.

Luego lo dejé aparcado y hace un año, que es cuando comencé a escribir El Valle del Silicio tal y como lo conocemos ahora. Pues empecé a adentrarme más en estas temáticas que tienen que ver con lo incel, incluso con el transhumanismo, etcétera.

«Al final todo lo que ocurre en Internet no se queda en un polvo de nada, no se queda en un territorio de nadie, sino que tiene una afectación y un peso muy real en el cuerpo del otro»

Pregunta: Hablando de incels, ¿qué es lo que crees que sucede en sus cabezas?

Respuesta: A mí me interesa mucho el universo incel porque en realidad trato de, desde lo literario claramente, colocarme en ese lugar para entender exactamente qué es lo que está operando en esas cabezas. Creo que ellos hablan de una especie de lotería genética en la que han acabado colocados en una especie de cuneta en la autopista de la vida, y que toda la sociedad los tiene ahí como marginados, entonces no pueden entrar dentro del mercado libidinal, del mercado erótico de la mujer y de ahí su misoginia tan profunda.

Yo creo que lo que les pasa es que tienen mucho resentimiento, y sienten mucho desencanto y mucha incomprensión. Entonces su manera de reaccionar, que ahí es donde está el problema, es desde la violencia, en lugar de buscar otras estrategias psíquicas para poder regular todo esto. Lo utilizan desde la violencia social, violencia psíquica también, desde internet y desde una misoginia profunda.

Pregunta: En el libro existe el personaje de SamuelPearce, que no llegamos a conocer bien y vuelve loca a la protagonista. ¿Cómo surgió la idea de crearlo?

Respuesta: En Internet hay varios personajes, que siempre, al menos para mí, tienen en común rasgos muy similares. Por ejemplo, el caso de los incels. Los incels son personajes que viven solamente en Internet. Los podemos imaginar de alguna manera en una especie de sótano comiendo pizza o en un cuarto adolescente jugando a videojuegos en una silla ergonómica. Esto más o menos también está dentro del paisaje de lo que es un incel, pero es un paisaje que está siempre supeditado a Internet. Ese paisaje existe porque existe Internet y por eso esa habitación está ahí, básicamente porque necesitan un cuerpo para poder acceder.

Pero luego, lo que les caracteriza sobre todo es que son personajes muy invisibles, muy tentaculares, muy digitales. Esto me pasó también cuando empecé a adentrarme en todo el universo del transhumanismo, que son todas estas personas que quieren trascender las limitaciones humanas, de la mortalidad humana, a través de la tecnología. Luego también entran otros personajes como el LLados Fitness, los Cryptobros y los Gymbros, que también tienen una presencia en Internet muy poderosa. Allí despliegan todas sus teorías y sus discursos y necesitan todo un séquito de personas para que esos discursos se mantengan y se sostengan.

Entonces, lo que tienen en común todos estos personajes al final es que hay algo que está mediado por la tecnología. Esas personalidades están mediadas por la tecnología y por lo digital. Entonces me interesaba que SamuelPearce fuera un alguien que solo existiera dentro de los atributos de lo digital.

Que no supiésemos muy bien nunca si es realmente un incel, si es un Cryptobro, o incluso un software. Entonces, diría que esa es un poco la razón por la que nunca terminamos de ver el cuerpo de SamuelPearce. Puede haber muchas especulaciones, pero no hay una verdadera imagen que se revele nunca.

Pregunta: ¿Crees que, como mujer, es un poco complicado intentar empatizar con alguien que precisamente te odia tanto?, ¿Crees que es importante entender a este tipo de personas?

Respuesta: Al principio cuando empecé a escribir El Valle del Silicio estaba en el lugar de la protagonista, tratando de entender cuáles son todos sus procesos mentales y entendiendo que ella también es claramente una víctima de toda esta situación de violencia que ocurre en Internet. Pero a la vez, a medida que fue apareciendo SamuelPearce, que claramente es el personaje antagonista, el que de alguna manera ejerce toda esta violencia sobre ella, basada en el chantaje, basada en la culpabilización, etc. Poco a poco leí muchos testimonios también de incels. Fue apareciendo algo que a mí me resultaba muy vulnerable en el personaje de SamuelPearce. Esa sensación de desencanto de la que hablábamos antes y de resentimiento. 

Entonces él también es un resultado de una sociedad y de una era muy demandante, una era muy hostil. Claramente su manera de llevar a cabo o de resolver sus problemas psíquicos son desde un lugar opuesto al de la protagonista, porque ella al final lo que hace es un proceso psicológico e intenta regularlo con la gente que tiene alrededor o desde su propia soledad.

En cambio SamuelPearce lo regula a través de la violencia. Ese es el gran salto. Pero me interesaba como intentar radiografiarlo y entenderlo. Yo justamente escribo para entender la complejidad de esos procesos psicológicos.

Pregunta: Es muy curioso, todos los personajes solo tienen apodos. ¿Cuál era el punto de no ponerle un nombre común a ninguna figura?

Respuesta: Pues como todo está pasando en la cabeza de la protagonista y no hay un principio de realidad objetivo muy claro en el que exista un narrador fiable, es todo desde la subjetividad ya totalmente estrujada de la protagonista. Tiene sentido que los personajes no tengan un nombre objetivo, por así decirlo, un nombre que pueda ser nombrado, valga la redundancia, por cualquier persona. Son nombres que coloca la protagonista a esas personas que reencantan su universo. En el caso de Lady Kombucha, pues claramente tendrá un nombre, pero para la protagonista es Lady Kombucha. Por esos atributos de turbocapitalismo que tiene de estar tomándose sus matchas y sus chías. Y ese mandato ético-moral que ya roza, como decíamos, el neoliberalismo.

En el caso de SamuelPearce es lo mismo. Tampoco lo podemos conocer, aparte de que es un nickname y que solamente habita en Internet y no conocemos su corporalidad o su identidad real. Pues la protagonista también lo reencanta todo esto desde ese nombre misterioso que es SamuelPearce. En el caso de Averroes también, es que es un perro y de repente le da estos atributos filosóficos, de pensador contemporáneo. Yo creo que lo que ayuda al hecho de tener estos nombres tan genuinos es poder adentrarnos todavía más en los procesos psíquicos de la protagonista.

Pregunta: La protagonista puede llegar a caer mal o ser hasta banal para los lectores, ¿por qué eliges a este perfil de mujer?

Respuesta: Esto es muy curioso, me lo han dicho mucho. Como que cae mal porque de repente se adentra en un lugar que dices: «Madre mía, ¿Qué haces ahí dentro hablando con esta persona?. Si claramente se ve que es una línea roja absoluta, una red flag.» Pero es que esto nos pasa constantemente. Aunque nos salten las alertas, muchas veces, precisamente, por cómo funciona la violencia. Porque la violencia tiene algo de adictivo también. Es una manera de afectar claramente hostil, pero es una manera de afecto. Y eso te acaba enganchando a esa otra persona. Entonces, no es tan fácil categorizar la realidad o las emociones. Y no es tan fácil tomar ese tipo de decisiones.

Yo creo que la razón por la que muchas veces nos puede dar rabia esta protagonista o este tipo de personajes tan ambivalentes es porque vemos reflejada nuestra propia ambivalencia. «Es que a mí también esto me ha pasado o me podría pasar. Y me da mucha rabia que me pueda pasar y no ser capaz de poner límites.» Pero es que nos pasa constantemente, la sensación de confusión permanente.

Y además si estás pasando por una depresión o por un momento peliagudo o complejo en tu vida, pues en Internet cualquier personaje, cualquier usuario, puede aprovechar ese momento de vulnerabilidad para transformarlo en una falsa compañía. Y tú sientes que estás compensando tu soledad hablando con ese ser, pero ese ser lo único que está haciendo es dejar una huella violenta sobre ti.

«Cualquier usuario puede aprovechar ese momento de vulnerabilidad para transformarlo en una falsa compañía. Y tú sientes que estás compensando tu soledad hablando con ese ser, pero ese ser lo único que está haciendo es dejar una huella violenta sobre ti»

Pregunta:  ¿Te imaginas, a lo mejor, pasando alguno de tus libros a la pantalla, al cine?

Respuesta: Me encantaría. Bueno, estamos trabajando ahí en una posible cosa con la novela anterior. A lo mejor da el salto a las pantallas, ya veremos. Pero sí, a mí me encantaría.

Pregunta: ¿Te imaginas algún director o directora en específico para ello?

Respuesta: Hay una directora que me gusta mucho, la de La Sustancia, es brutal. Y la de Titán también. Yo creo que sería ese registro.

Pregunta: ¿Qué representa la figura de Averroes, el Perro, en la historia?

Respuesta: Ella está tan sola en ese espacio, tan aislada, y se han evaporado todas sus relaciones interpersonales, que de pronto aparece como esta figura del perro. El perro muchas veces representa la fidelidad, la compañía, o también hasta cierto punto la mirada juiciosa.

Si pensamos en el imaginario de todos los animales, siempre el perro aparece como aquel que es el fiel compañero, el que va a estar siempre a tu lado y te va a perseguir a todos tus delirios. Incluso si quieres viajar al otro lado del mundo, que es un poco lo que le pasa a la protagonista, ya no solo al ciberespacio, sino a ese mítico Valle del Silicio. Donde quiere viajar, pues el perro va detrás, con tal de poder protegerla o poder ayudarla y sostenerla dentro de sus delirios.

Pregunta: El libro juega con lo turbio y la ternura, ¿Era esta tú idea desde el principio?

Respuesta: Sí, al final cuando te adentras en la cabeza de alguien e intentas escribir o radiografiar su pensamiento, no va a ser buenista, porque es que es imposible, no estamos siempre pensando como ángeles, no tenemos el código civil impreso en el cerebro, eso sería mentir. Tenemos muchos pensamientos, muchos sentimientos encontrados, muy contradictorios y paradójicos todo el rato. 

Cuando haces un ejercicio literario de adentrarte en todo ese flujo de conciencia, se ocupan esas incomodidades de cómo puedo estar pensando en «amo a esta persona, pero a la vez estoy deseando que le atropelle un camión cisterna». Ocurren tantos pensamientos a la vez que colisionan, y una glitchea, empieza a cortocircuitar. Todo ese cortocircuito era lo que yo quería que apareciese en la prosa.

«Incluso si quieres viajar al otro lado del mundo, que es lo que le pasa a la protagonista, viajando a ese mítico Valle del Silicio, el perro va detrás con tal de poder protegerla, ayudarla y sostenerla en sus delirios»

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