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Entrevista a Paula Arantzazu Ruiz: «Los personajes femeninos en el cine de Lynch son superpotentes»

por Ofemcel

La periodista cultural y profesora de la Universidad de Murcia refexiona sobre los nuevos modelos femeninos en el audiovisual contemporaneo

Paula Arantzazu Ruiz Rodríguez es periodista cultural, crítica de cine y doctora en Comunicación Social. Ha colaborado en distintos medios especializados y generalistas, entre ellos Cinemanía, y actualmente ejerce como profesora en la Universidad de Murcia, donde trabaja en el ámbito de la Historia de la Ciencia.

Contestó a nuestras preguntas antes de participar en el taller DivulgaCine 2026, donde impartió una charla sobre arquetipos femeninos, narrativas disidentes y representación de las mujeres en el cine comtemporaneo.

Pregunta: Para empezar, ¿podrías hablarnos un poco sobre ti y sobre tu trayectoria profesional?

Respuesta: Bueno, yo ahora soy profesora de la universidad, ayudante doctor en un ámbito súper diferente en principio, a priori, de lo que es el cine. Soy profesora de Historia de la Ciencia.

Antes de eso, he estado muchos años trabajando como periodista crítica de cine en muchísimos medios. Principalmente medios catalanes, porque yo soy de Barcelona, también de Madrid. Medios generalistas y medios especializados, como Cinemanía, etcétera.

Siempre quería escribir, siempre me gustaba mucho el cine. He visto mucho cine desde que era muy pequeña. Teníamos una biblioteca enorme en casa de mi padre y veíamos muchísimas películas desde muy pequeños. Y enseguida se convirtió un poco en mi afición.

Y en ese momento en el que uno tiene un poco que escoger a qué se quiere dedicar, yo sabía que me gustaba el cine y sabía que me gustaba escribir. No obstante, di muchísimas vueltas hasta que finalmente acabé estudiando periodismo en un grado de segundo ciclo, en un momento en el que existía este tipo de modelo de estudios.

Antes podías hacer como un primer ciclo, la mitad de la carrera, en un ámbito. Y luego existían una serie de grados que comenzaban justo en el segundo ciclo. Periodismo, la Universidad Pompeu Fabra lo ofertaba como un grado de segundo ciclo. Por tanto, todos y todas los que llegábamos allí ya veníamos de haber estudiado una carrera o media carrera.

En mi caso yo había estudiado Filología Inglesa. Y a partir de allí ya enseguida, como entré un poco tarde, empecé a hacer críticas de cine. La EBAU la hice en 1997-98 y en Periodismo entré en 2003, o sea que fue bastante más tarde.

Y ya cuando estaba empezando a estudiar, empecé a hacer críticas de cine. Y a partir de allí todo fue un poco más rodado, con sus baches y sus parones, porque justo cuando yo estaba estabilizándome profesionalmente sucedió la crisis del 2008, me quedé sin trabajo, di mil vueltas, me mudé de Barcelona a Madrid… y bueno, la vida.

Pregunta: ¿Sobre qué temas gira la charla que impartes hoy?

Respuesta: La charla va a tratar sobre distintos arquetipos femeninos más o menos disidentes. También quiero plantear “disidentes desde qué punto de vista”, porque voy a comenzar con perfiles disidentes más conocidos, desde la femme fatale hasta la heroína de acción.

La idea es empezar el recorrido con ese tipo de arquetipos para luego llegar a otros modelos disidentes planteados desde voces femeninas.

Considero que los datos están ahí: muchos personajes femeninos han sido escritos por hombres, dirigidos por hombres y construidos por hombres, y de cierta manera responden a una serie de fantasías, inquietudes y ansiedades masculinas.

Cuando hablo de modelos o arquetipos me refiero a estructuras narrativas. Y la idea es concluir con cómo distintas creadoras han roto con esos arquetipos, o los han distorsionado y variado para llevarlos a su terreno y transgredirlos.

También quiero acabar con la idea de la sororidad, con películas en las que las mujeres amigas son protagonistas y donde la amistad aparece como un espacio de subversión y transgresión.

«Muchos personajes femeninos han sido escritos por hombres, dirigidos por hombres y construidos por hombres, y de cierta manera responden a una serie de fantasías, inquietudes y ansiedades masculinas»

Pregunta: ¿Qué películas y referencias cinematográficas utilizas para construir ese recorrido?

Respuesta: Voy a comenzar hablando de Una canta, la otra no, de Agnès Varda. Luego pasaré a Las Margaritas, de Vera Chytilová. Después hablaré de Celine y Julie van en barco, de Jacques Rivette.

También quiero trabajar Mulholland Drive, porque creo que dialoga muy bien con Celine y Julie. Y acabaré con Autodefensa, la serie de Berta Prieto y Belén Barenys dirigida por Miguel Ángel Blanca.

Pregunta: Una de las películas que mencionabas es Perdida. ¿Qué te interesa especialmente de ella y del personaje de Amy Dunne?

Respuesta: A mí me interesa mucho Perdida, pero sobre todo desde el trabajo que hace Gillian Flynn, que es la guionista y autora de la novela en la que se basa la película.

La novela está construida como una especie de díptico con dos voces. Primero empieza con la voz de él y luego llega la voz de ella, que transgrede absolutamente el relato masculino.

La película está más articulada como una película de venganza de ella sobre él, y también juega con la idea de que ella parece una psicópata. Pero en la novela la construcción es distinta y a mí me interesa más cómo está articulada.

Porque al principio se nos cuenta el relato que tendemos a creer: el de él, el hombre víctima que ha perdido a su mujer. Y luego descubres que es un patán y que la historia es mucho más compleja.

Me interesa mucho cómo Gillian Flynn reescribe el imaginario del thriller y del noir desde espacios femeninos muy tensionados psicológicamente.

Pregunta: También mencionabas Heridas abiertas. ¿Qué destacarías de esa obra?

Respuesta: Sí, Heridas abiertas me interesa mucho porque trabaja un matriarcado completamente absorbente y casi psicótico.

El personaje protagonista, interpretado por Amy Adams, vuelve a su pueblo para investigar una serie de asesinatos y tiene que enfrentarse también a sus propios traumas.

Me interesa cómo Gillian Flynn toma figuras tradicionales del noir -el detective torturado, el policía con doble vida- y las transforma en personajes femeninos con muchísimas capas y muchísimo peso emocional.

«Me interesa mucho cómo Gillian Flynn reescribe el imaginario del thriller y del noir desde espacios femeninos muy tensionados psicológicamente»

Pregunta: ¿Por qué crees que el cine de David Lynch conecta especialmente con femcels?

Respuesta: Lynch siempre ha sido un gran director de personajes femeninos.

A partir de Terciopelo Azul, aunque trabaja con arquetipos muy claros -la femme fatale, el chico inocente, la mujer misteriosa-, lleva esos personajes a unos extremos emocionales muy poderosos que siguen impactando hoy.

Los personajes femeninos en las películas de Lynch son superpotentes. Pienso por ejemplo en Patricia Arquette en Carretera Perdida. Sale relativamente poco, casi como un fantasma, y aun así se te queda grabada completamente.

Creo que Lynch recupera mucho el imaginario del cine noir y de los melodramas clásicos de Douglas Sirk: la mujer misteriosa, fantasmal, inaccesible. Son imágenes muy poderosas.

Pregunta: Otro de los temas que surgieron fue el body horror. ¿Por qué crees que este subgénero despierta tanto interés entre muchas mujeres?

Respuesta: Creo que el body horror es un subgénero del terror que, especialmente a partir de los años noventa y los dos mil, empieza a incorporar la cuestión de lo femenino de una forma distinta.

En películas como las de Claire Denis, Martyrs o En el interior aparece algo relacionado con el misterio de lo femenino, el deseo, lo táctil, el cuerpo, que no estaba tan presente en el terror anterior. No es el mismo papel pasivo que tenían muchas veces las scream queens en los slashers. Aquí hay otra relación con el cuerpo y con el deseo. Y luego, con la llegada de nuevas generaciones de directoras que hacen cine de género y trabajan conscientemente el body horror, es lógico que muchas espectadoras se interesen por ello.

Pienso por ejemplo en la directora de La Sustancia o en Julia Ducournau con Titane. Cuando ves a mujeres trabajando el género desde ahí, inevitablemente te preguntas por qué les interesan esos temas y encuentras conexiones con tu propia experiencia.

Pregunta: Hemos visto que en Letterboxd no sueles puntuar las películas. ¿Por qué prefieres relacionarte así con el cine?

Respuesta: Porque ya puntuaba películas cuando escribía crítica y, sinceramente, no me gusta demasiado puntuar cine.

Creo que cada película cuenta algo, interpela a alguien y tiene su lugar dentro de la tradición cinematográfica. Evidentemente hay películas mejores que otras por cuestiones técnicas, narrativas o de inventiva, pero levantar una película cuesta muchísimo trabajo.

Y muchas veces no me parece justo salir de la sala y poner una estrella o cinco estrellas de forma impulsiva teniendo en cuenta todo el trabajo que hay detrás.

Eso sí, me gusta muchísimo hacer listas. Tengo muchísimas listas públicas y privadas en Letterboxd.

«Y muchas veces no me parece justo salir de la sala y poner una estrella o cinco estrellas de forma impulsiva teniendo en cuenta todo el trabajo que hay detrás»

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