«Mi cuerpo ha sido tu primer cine… La película busca abrir preguntas, no cerrarlas», así ha declarado la directora Tamara García Iglesias para el medio Código Nuevo ante el estreno del cortometraje Locas del ático. El documental revisita el archivo médico del neurólogo Jean-Martin Charcot para mostrar que lo que se llamó ‘histeria femenina‘ nunca fue una enfermedad objetiva, sino «una construcción cultural y científica que disciplinó el cuerpo y la voz de las mujeres», según la directora.
Basado en imágenes de archivo del siglo XIX y principios del XX, junto con escenas del cine mudo, el documental se basa en la idea de ‘histeria femenina’ como diagnóstico médico y la presenta como el medio para silenciar, controlar y objetivar los cuerpos de las mujeres.
Imágenes y diagnósiticos
La película entrelaza el catálogo de fotografías médicas del doctor Jean-Martin Charcot que documentó supuestos casos de ‘histeria femenina’ con fotos de mujeres en varios estados, con la representación de mujeres en el cine mudo de los años 20 y 30. García Iglesias explora cómo la representación cultural va mucho más allá de un simple diagnóstico clínico: «Pensé que aquellas mujeres estaban haciendo de santas… Charcot publicó dos libros fotográficos que parecen una propuesta de performance», explica la directora para el medio Nokton Magazine.
¿Qué es realmente la ‘histeria femenina’?
Históricamente, la histeria fue un diagnóstico médico aplicado exclusivamente a mujeres, bajo la creencia de que el útero era responsable de síntomas psicológicos y físicos. Esto llevó a que desde el siglo XIX hasta buena parte del XX se catalogaran como conductas histéricas relacionadas con la irritabilidad, insomnio, tristeza intensa o expresiones emocionales consideradas inapropiadas. Este concepto fue utilizado para justificar tratamientos invasivos, desde reposo absoluto hasta terapias cuestionables.
La psicóloga e historiadora Carmen V. Valiña ha señalado en la Cadena Ser que «este diagnóstico sirvió para mantener normas sociales rígidas, llamando enfermedades a la rebeldía o el cansancio. Incluso comportamientos que hoy consideraríamos saludables, como expresar enfado o frustración, se interpretaban como signos de desequilibrio».
El cuerpo como primer cine
En el documental, el humor se convierte en herramienta de resistencia: «El humor me permite señalar lo absurdo y lo doloroso al mismo tiempo. Es una forma de resistencia frente a siglos de representaciones que nos han negado la voz», afirma. «Creo que el cine tiene una deuda con el cuerpo de la mujer, tanto en su significado como en el sentido de la belleza», comenta la directora.
En el montaje García Iglesias propone una reflexión abierta, dejando que las imágenes hablen por sí mismas. El documental invita a repensar el papel del cine en la representación del cuerpo femenino y a cuestionar relatos históricos que aún influyen en la sociedad actual.
Para más detalles sobre el documental, aquí una episodio de Los Lunes Seriéfilos TV.
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