El deseo de ser perfectas es una característica de las femcel. Esto se ha visto en muchas películas, como La Hermanastra Fea, que muestra los extremos por los que una está dispuesta a llegar para verse hermosa. También en I, Tonya, donde el perfeccionismo que la protagonista se ve forzada a alcanzar acaba superándola.
En el mundo cinematográfico, específicamente en series, existe una mujer que destaca por su esfuerzo e inteligencia en el ajedrez, un universo que suele considerarse «dominado por hombres».
En Gambito de Dama, seguimos la historia de Beth Harmon, un prodigio en el ajedrez. La serie se ambienta en los años 50 y 60, mostrando al público las dificultades a las que se enfrenta la protagonista. Mientras intenta conquistar un mundo tradicionalmente masculino, su vida de va hundiendo poco a poco. Beth se ve arrastrada a la soledad, la adicción y la desconexión afectiva con sus conocidos.

Beth entra en el arquetipo femcel debido a su aislamiento involuntario. Es negada entrada a sus entornos, tanto para la reciprocidad como la intimidad. El ajedrez es la disciplina ideal para el escenario perfecto de aislamiento. Beth se da cuenta de que cada acción tiene un propósito y cada error una consecuencia. El ajedrez se acaba convirtiendo en una cárcel de la que no puede escapar. Su ambición no es suficiente para convertirse en la mejor. Su aislamiento se transforma en autoexigencia extrema.
La presión a la que se ve sometida no nace únicamente de su ambición. A lo largo de los capítulos, los espectadores comprenden mejor a Beth gracias a su historia. El vacío emocional y la necesidad de control hacen que la perfección funcione para ella como refugio y prisión.
Simbólicamente, Beth juega contra sí misma. El juego es su única compañía. No juega solo para ganar, juega como si la excelencia fuera la única forma de justificar su existencia. Todo está tan calculado en su mente que hasta racionaliza el sentimiento de deseo.
En vez de permitir que el deseo, el error o la vulnerabilidad entren en su vida, intenta dominarlo todo con cálculo, disciplina y brillantez. Pero esa estrategia también la encierra, porque la perfección le exige estar siempre sola frente al tablero, sin depender de nadie.

Su obsesión con la perfección se vuelve autodestructiva. Para ella es todo o nada, debe ser la mejor y triunfar. En comparación a otros personajes femcel, la frustración le pesa enormemente. El error fatal de Beth es confundir el valor personal con superioridad.
Al final de la serie, Beth vence al gran campeón soviético, pero no al aislamiento. Se mantiene sonriente y serena, pero no tiene compañía que la sostenga en momentos difíciles. Ha ganado, pero sigue encerrada en su propio universo, incomprendida. Beth transforma el ajedrez en metáfora de su existencia célibe femcel: ordenada, precisa y solitaria.

1 comentario
siempre son las pelirrojas las que más sufren………………………..