El término sororidad nace del latín: soror significa «hermana«. Esta palabra describe una relación de mutuo cuidado, respeto, apoyo y solidaridad entre mujeres. Basándonos en la conciencia del lugar que tiene la mujer en la sociedad, el objetivo de este apoyo femenino es lograr el empoderamiento de cada una. Pero, ¿tiene esto cabida entre las femcel?
Las femcel son conocidas por su deseo de pertenecer, su rechazo a las relaciones románticas tradicionales y el aislamiento que esto conlleva. Otras características son el celibato involuntario o los ideales de perfección y belleza que sienten inalcanzables. Con todo esto, las femcel suelen refugiarse en comunidades y foros de Internet. El sentimiento de ser comprendida se puede volver un lugar seguro para ellas, pero el problema recae en los enfrentamientos que se puedan dar. Dicen que el peor enemigo de una mujer es otra mujer, y hay una película que lo demuestra a base de referencias a la cultura pop.
En Forbidden Fruits (2026), cuatro chicas forman un aquelarre y trabajan a tiempo completo en una tienda de moda en un centro comercial de Texas, Estados Unidos. Todas deben cumplir ciertas normas. Apple, a pesar de no creer en las jerarquías dentro del aquelarre y amistad con el resto de chicas, las obliga a seguir un estricto horario. A partir de eso surgen tensiones, competencia y resentimientos entre ellas.

Tanto las protagonistas como las femcel rechazan la feminidad tradicional. Igualmente, no comparten la idea que la sociedad suele tener sobre cómo deben relacionarse las mujeres entre sí. Lamentablemente, la «hermandad performativa» llega hasta cierto punto. Las noches de Paradise se sienten incómodas. La sororidad entre ellas se desvanece, no existe apoyo real. De cierta forma, eso conecta con la sensación que experimentan algunas femcel de no encajar ni en la feminidad convencional ni en los vínculos afectivos esperados.
La moda y estética de brujería, secreto y comunidad cerrada es una buena metáfora de un grupo que se protege del mundo exterior, algo que también aparece en discursos y otras películas femcel, como The Love Witch (2016).
Tristemente, el espacio de seguridad se convierte en un ambiente hostil. La sororidad es ambigua. Destaca la sensibilidad femcel. Muchas femcel se expresan desde una sensación de no pertenecer ni al mundo de la feminidad tradicional ni a los espacios afectivos que fallan en ofrecer validación. En lugar de sentirse integradas en una comunidad estable, se perciben a sí mismas como observadoras externas, atrapadas entre el deseo de ser vistas y el rechazo hacia las reglas.

Otro tema destacable de la trama es el deseo. A menudo se espera que que la feminidad vaya ligada a la atracción y la capacidad de mantener relaciones románticas y sexoafectivas. Las femcels, en cambio, no se sienten deseadas o elegibles. Forbidden Fruits, por su parte, pone en escena una feminidad que no se ofrece como objeto pasivo de deseo, sino como una fuerza enigmática y peligrosa. Es así que la relación entre ambas no es de equivalencia, sino de resonancia. Las dos exploran lo que sucede cuando la feminidad no se ajusta a las normas.
Por tanto, la idea de refugio y deseo son similares entre Forbidden Fruits y las femcel. Estas comunidades o aquelarres pueden dar cobijo pero también pueden aislar. Te hace sentir parte de algo pero a la vez te encierra.
Sin embargo, las femcels no son un personaje ni un colectivo ficticio, sino una etiqueta que describe experiencias reales de desafección romántica, rechazo o celibato involuntario. Forbidden Fruits, en cambio, trabaja desde la ficción, simbología y estética de brujería. Tratan temas parecidos pero desde puntos de vista diferentes. La película ofrece una imagen dramatizada de una feminidad competitiva. Las femcels, una vivencia más íntima y cotidiana desde la otra cara de la feminidad. Pero en las dos existe la misma dificultad de fondo: buscar una manera propia de vivir cuando lo que todos esperan ya no sirve.
