Una tribu social que canaliza toda su energía, frustración y tiempo en el entrenamiento físico extremo
Las mujeres femcel deben la existencia de su comunidad a internet. Gracias al medio digital, se forman amistades y comparten conocimientos de literatura, filosofías propias y odios en común. Además de nosotras, muchas otras comunidades germinaron y crecieron a través de las redes, ya sea fans de un artista, consumidores de un juego en línea o gente que simplemente comparten las mismas neuronas.
Los hombres comparten muchas actividades y aficiones en común, destacando estos últimos años el gimnasio. Cada vez son más los que se apuntan con diferentes objetivos, ya sea mejorar su salud o llamar la atención de otras personas. Una rutina saludable, por supuesto. Pero para algunos, entrenar se ha convertido en un culto, una forma de vida que eclipsa todo lo demás. Los incels que buscan una mejora física acaban envueltos en una secta obra de sus propios problemas. Estos son los «gymcels«.
A diferencia de un deportista convencional, el gymcel no suele entrenar por salud o amor al deporte, sino por un fenómeno conocido como «looksmaxxing». Creen que su falta de éxito social se debe exclusivamente a su apariencia física. Por lo tanto, si alcanzan un físico masivo o «estético», su valor en el mercado social subirá y la atención de potenciales parejas por fin llegará. La obsesión que desarrollan con sus propios defectos los pueden llevar a tomar medidas extremas, como operaciones o sustancias peligrosas.
Para el gymcel, el gimnasio es un templo. Pueden pasar de 2 a 4 horas diarias entrenando. El conteo de macros y la suplementación se convierten en una religión enfermiza. La masculinidad es una guía mental y la debilidad es el fin. Muchas comunidades como 4chan, Incels.is o Lookism.net refuerzan estos pensamientos autonocivos que van desde la degradación hasta los TCAs. Todo con el objetivo de ser más atractivos para la sociedad.
El gymcel vive en una paradoja: intenta escapar de su condición a través del esfuerzo físico, pero a menudo se queda atrapado en una burbuja de autoexigencia y aislamiento. La baja autoestima que los caracteriza es fuente de insultos, degradaciones y comparaciones que retroalimentan sus actitudes y pensamientos. Características propias de los incels.
