Un análisis análisis sobre exigencia estética y su paralelismo en el cine
La relación entre la mujer y el patinaje artístico va mucho más allá de la competición. Los Juegos Olímpicos de Invierno 2026 realizados en Milán han dejado gran cantidad de momentos históricos.
Esto ha suscitado gran interés en las redes sociales, atrayendo a miles de personas, especialmente a un deporte en específico: el patinaje sobre hielo. Este deporte es uno de los favoritos elegidos por directores de cine, y las similitudes entre la ficción y la vida real no son pocas.

La patinadora Amber Glenn rompió un tabú durante una entrevista tras su programa corto en la prueba femenina. En ella habló sin tapujos de la dificultad, tanto física como mentalmente, de actuar en el hielo estando con la regla. La joven de 28 años mencionó que existe «cierta atmósfera de reticencia a mencionarlo», dando a entender que los problemas menstruales todavía no se hablan abiertamente.
Otras deportistas, como la atleta olímpica española Marta Pérez, habló sobre el mismo tema en el Mundial de Pista Cubierta de 2022. Además, la ciclista profesional neerlandesa, Demi Vollering, defendió en Instagram que el ciclo menstrual «es una parte normal de la vida de las atletas y algo de lo que no hablamos lo suficiente«.
Siguiendo con las olimpiadas, la protagonista que más resaltó fue Alysa Liu. No solo por su inusual look de pelo, sino por su gran estado de ánimo y su enorme sonrisa a lo largo de la competición.

La patinadora de 20 años se vio feliz durante la prueba femenina, lo que hizo preguntarse al público si la artista no se encontraba nerviosa por su actuación en la pista. Alysa respondió dudas en una entrevista: «No necesito esta medalla, pero lo que necesitaba era el escenario. Y lo conseguí. Así que todo estaba bien pasase lo que pasara. Aunque me cayera en cada salto, habría seguido llevando este vestido, así que está bien.»
El patinaje sobre hielo es un deporte muy competitivo, pero sobre todo muy perfeccionista. Solamente el mínimo error pone en juego el puesto por el que tanto se esfuerzan las atletas. Y esto se puede ver tanto en las competiciones de la vida real como en las películas.
I, Tonya
En la película biógrafica I, Tonya, basada en hechos reales, Margot Robbie interpreta a Tonya Harding y nos da a seguir la vida y carrera de la patinadora artística estadounidense y su conexión con el asalto de 1994 a su rival Nancy Kerrigan. A pesar de los narradores poco fiables, la película retrata a Tonya como una víctima por la que los espectadores acaban sintiendo pena o empatía.

La protagonista sufre altibajos en su carrera: No goza del favor de los jueces debido a la calidad de sus trajes que ella misma cose. No quieren permitirle asistir a los Juegos Olímpicos de Invierno de 1994 ya que «no representa la típica familia estadounidense». Durante el tiempo que pasa maltratada por su marido, su carrera parece ir mejor que nunca. Cuando se divorcia, su actuación en la pista va de mal en peor.
Al igual que Kat Baker, interpretada por Kaya Scodelario en la serie de televisión Spinning Out, el perfeccionismo por el que se conoce a este deporte llega a niveles que superan a la protagonista, a pesar de ser considerada «la mejor» en su liga, aunque fuera por poco tiempo.
Según la filosofía de Simone de Beauvoir: «to be a woman is to perform», es decir, ser mujer es actuar. Y en el patinaje artístico, donde hasta el último segundo tu postura, tu actitud, tu vestuario y tu forma de mirar son juzgadas, existe cierta similitud con la vida real de las mujeres, también fuera del hielo.
